CANDIDATOS, PARTOS PREMATUROS.

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Se multiplican las señales de que en pocos meses, digamos para finales de septiembre, estarán sobre la mesa las cartas de los partidos para la elección presidencial del 2018.

La presión aumenta y para todos será muy difícil esperar, incluso para el PRI, cuya disciplina ha atravesado siglos. Esta vez no hay condiciones para esperar mucho tiempo más. El principal factor para esta fiebre de destapes es que ya hay desde hace lustros un candidato destapado que va a la cabeza y puede hacer una escapada que después sea muy difícil controlar.

Me refiero, lo adivinó el lector, a Andrés Manuel López Obrador, que está en campaña por la Presidencia de la  República desde que era jefe de Gobierno de la Ciudad de México. El tabasqueño aparece en casi todas las encuestas en primer lugar. Ha usado de manera salvaje las prerrogativas de Morena para autopromoverse. Lo seguirá haciendo. Sus rivales, después de un periodo de duda, resolvieron que dejarlo ir puede ser un riesgo enorme, hay que ponerle competencia que lo distraiga, que lo canse, que lo haga perder tiempo y recursos para que llegue a junio del 2018 exhausto.

La dirigente nacional del PRD, Alejandra Barrales, declaró ayer que el sol azteca no puede esperar mucho para tener candidato. Incluso puede tener candidato y comenzar después a ultimar los detalles de una eventual alianza con el PAN que cada día se ve más complicada. Alejandra, no es un secreto, quiere que el candidato sea Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno que estará listo para pedir licencia una vez que entregue su Quinto Informe de Gobierno.

Mancera sigue jugando su carta de ser candidato ciudadano, pero la verdad es que al controlar el colosal presupuesto de la ciudad, es quien reparte el juego. Será muy importante para él determinar quién se queda en su lugar en el Palacio del Ayuntamiento, pues es vital que su grupo no se disperse. Ya se sabe que en el PRD varios gobernadores, entre ellos Silvano Aureoles y Graco Ramírez, respectivamente, de Michoacán y Morelos, ya levantaron la mano, pero no parecen tener el impulso para adelantare a Mancera.

En el PAN, Margarita Zavala ha estado presionando para que el grupo de Ricardo Anaya, que controla el partido, acepte adelantar los tiempos. Quiere, sobre todo, saber cuál será el método para elegir candidato. Margarita sabe, los saben todos en el PAN, que si es un método cerrado, Ricardo Anaya la vencerá. Si es un método abierto, tiene una buena oportunidad. Margarita tiene un argumento irrebatible: aparece en primer lugar en las preferencias sin haber recurrido a los spots del partido, como sí lo ha hecho de manera abusiva y  tramposa Ricardo Anaya.

El PRI tampoco puede esperar. La Asamblea General de agosto y el Quinto Informe de Gobierno son las fechas cabalísticas. Después del 1 de septiembre todo puede pasar. Cualquiera que sea el método elegido, Peña Nieto dirá la última palabra. Son usos  y costumbres del  tricolor. El triunfo del PRI en el Estado de México regresó un poco de vitalidad al Grupo Atlacomulco, que no existe, pero  que pesa. Videgaray y Meade que parecerían fuera de la jugada han vuelto al terreno de juego, donde las figuras de José Narro y Enrique de la Madrid ya están calentando.

Juan Manuel Asai

jasaicamacho@yahoo.com

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