Influencias efectivas

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Maremágnum
Mario Vargas Suárez

Con sinceridad le comento que no soy aficionado al deporte de la patada, el fútbol. Aunque no me molesta ver ocasionalmente un buen partido y más cuando es un clásico o una final, como la Eurocopa 2016 donde Portugal ganó a Francia en tiempos extras.
Sé muy poco de equipos y mucho menos de jugadores, pero esto no me limita para sancionar eventos violentos en la cancha, los estadios o sus alrededores, ya entre jugadores, porras o contra la misma policía; En Tamaulipas, México o el mundo.
Aquellos lectores, aficionados al balompié local, saben que me refiero al triste espectáculo que la ‘porra naranja’ y los aficionados al Correcaminos Victoria vivieron la semana pasada cuando la porra del Tampico-Madero protagonizó escenas de violencia interna. Hay quienes señalan directamente a los integrantes de la porra “H. Terrorize” del sur del estado.
Muchos pensaron que la violencia se generó entre las porras, pero aclaradas las posturas, trascendió que los de la “H. Terrorize” en el medio tiempo agredieron a dos policías que mandaron a los servicios médicos de emergencia.
Hay quienes aseguran fueron los aficionados visitantes quienes se agredieron mutuamente, al grado de que hubo heridos de Tampico-Madero y por lo menos uno llegó al hospital.
Pese a todo, hubo agresores detenidos gracias a la policía local. Sin embargo quedaron libres, gracias a las gestiones de la legisladora local por el PRI, Olga Sosa Ruíz, del Distrito XXII de Tampico, quien según varias publicaciones, intervino ante las autoridades policiales.
Sin descaro alguno la porra “H. Terrorize”, agradeció en redes sociales el apoyo de la legisladora tricolor, al haber abogado por los detenidos hasta lograr su libertad, pese a su participaron documentada en la agresión de varios elementos de la policía.
Las irresponsabilidades en diversos contextos presentan a la legisladora con un abuso de autoridad para hace ‘valer’ su influencia y no respetar la ley, pese a la presumible comisión de delito.
¿Es el papel de una legisladora? ¿Hay corrupción de algún nivel?
La tampiqueña diputada y maestra de la facultad de Arquitectura de la UAT, por su afición y dirección del deporte universitario se ha manifestado en repetidas ocasiones contra la violencia en las canchas. Luego entonces podemos estar ante un ¿doble discurso?
Aficionados y autoridades del deporte reconocen el activismo de Olga Sosa en asuntos contra la violencia en los deportes, el mismo congreso aprobó una iniciativa de ley en donde se castiga con cárcel a los que participaran en hechos violentos dentro y fuera de los Estadios de Fútbol y ahora resulta que la principal promotora de esta norma, “saca de la cárcel” a los agresores de policías.
Dentro del mismo tema de corrupción, pero en relación a los gobernadores que se van, los PRIÍSTAS celebran la postura de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al cerrar las puertas que estaban abriendo los legisladores locales de Veracruz y Quintana Roo para cubrir las irregularidades de los gobernadores que terminan su gestión.
La reflexión irrefutable gira en torno a la corrupción no solo de los gobernadores sino se expande a los diputados veracruzanos y quintanarroenses porque aprobaron puertas falsas.
México como nación ha sido señalado en distintas épocas –incluyendo la presente- por su alto grado de corrupción y parece no ha sido suficiente para los actores que incumplen con los electores, por la esperanza de continuar “sirviendo” al poder.
Un sometimiento legislativo a las iniciativas del poder Ejecutivo Local o Federal se vive con la reforma educativa peñista, que aunque ya fue aprobada hasta por el sindicato magisterial, resulta que las marchas en su contra en el país son imparables.
Finalmente en nosotros como sociedad está seguir soportando la corrupción en
México que se maneja desde distintos contextos, desde la influencia legislativa y su manipuleo, hasta la paz social que anhelamos los mexicanos y más, en Ta
maulipas.

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